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El rosa no es color cálido....

Que la sociedad se ha encargado de marcarnos los roles a través de los colores rosa y azul lo tenemos todos clarito. Que el origen de esa ...


Que la sociedad se ha encargado de marcarnos los roles a través de los colores rosa y azul lo tenemos todos clarito. Que el origen de esa “discriminación”cromática era justo el inverso ya no lo sabe tanta gente.  Pero desde ese fatídico momento nuestra  sexualidad se ha visto siempre relativizada a rosas y azules, femenino y masculino.

Y yo que por lo general siempre me he sentido más ligada al lado masculino, siempre he tenido reparo con el tema de los colores. Y no tiene nada que ver con sentirse mujer u hombre, que a algunos podría llevarles a la duda (si hay gente que es así de cerraica). Yo me siento plenamente mujer, lo que no llevo nada bien son todos esos roles asociados a serlo…. Los colores, la delicadeza, la debilidad, la dulzura o la femineidad. A veces parece que tiene que ser o todos o ninguno. Y no señores, no.

Me pase la infancia evitando los colores “femeninos”. Lo del rosa era ya exagerado, no lo quería ni en pintura, era un chicazo de pelo corto pantalón vaquero  y camisas sueltas (a veces me pregunto cómo tarde tanto en darme cuenta de lo evidente…). Y así estuve mucho tiempo hasta mis últimos años de instituto, cuando empezabas a salir y te obligabas (me obligaba) a seguir ciertas reglas: maquillaje, pantalón estrecho, pelo largo y novio.  Aquello duro lo que tarde en terminar el instituto. Mis dudas se convertían en certezas y mi forma de ver el mundo empezó a cambiar. Deje de maquillarme y me lleve lo del  vestir más hacia mi estilo.


Mira, no soy la única que lo piensa... 

Cuando empecé a salir por el ambiente en ocasiones me dejaba llevar por aquella antigua yo, pensando que vistiendo más femenina (maquillaje, escotes, apreturas)  ligaría más…. ERROR! SE TU MISMA! (quizá no ligues más, pero lo que ligues será mejor, mas real, seguro).

Hoy las cosas han cambiado,  los roles me la pelan y soy como soy, aun con mis dudas y mis miedos. Resulta que descubrí que el rosa (chillón) no me quedaba tan mal, que me gustan tanto las camisetas (frikis) de “chicos” como la ropa entallada de chicas.  Que adoro las camisas de cuadros y las estampadas y no por ello parezco un chicazo con ellas (y si lo pareciese tampoco tendría que pasar nada, no??), que no me gustan las faldas ni los vestidos, pero que me llaman los trajes que marcan las curvas. Soy un poco de aquí y un poco de allá, que soy dulce y brutota a la vez, que no entro en los cánones establecido de femineidad pero yo me siento igualmente femenina. Que no me ciño al estereotipo sino que bebo de ambos géneros.

Y me pregunto cuanta gente no habrá sufrido teniéndose que definir en un género, en blancos y negros, rosas y azules, femenino o masculino.  Me pregunto cuanta gente habrá perdido la oportunidad de conocerme o conocer a otras personas maravillosas por fijarse solo en los clichés. Y me pregunto cuanto tardaremos en deshacernos de todo esto, de los  clichés, los roles y las normas que nos atan en esta sociedad.

 P.D. Y todo esto surge de un pensamiento que tuve ayer, que yendo vestida con las mallas de Pilates y una sudadera rosa fuxia ligue!…. Con un tío. (No podía ser todo perfecto:P)




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